Productos verdes: Lo verde se pone enérgico

Las iniciativas de Energy Star y de LEED hacen recaer la responsabilidad en los constructores para que construyan correctamente. Usted puede ayudar.

Fuente: Revista PROSALES

Fecha de publicación: 1 de octubre de 2009

Por Craig Webb

Los esfuerzos de dos de los esquemas de certificación verde más importantes están impulsando al movimiento de construcción verde a una nueva fase más complicada, fase que podría traer nuevas oportunidades para los distribuidores de materiales de construcción.

Los cambios en curso en el programa Energy Star para viviendas de la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA) e implementados en el programa LEED del Consejo de Construcción Verde de los EE. UU. (U.S. Green Building Council) para edificios comerciales rechaza la noción de que se puede convertir una estructura en verde simplemente instalando productos geniales o apilando materiales de aislantes. Las pautas de tercera generación propuestas por Energy Star para viviendas calificadas, con fecha de vigencia a partir de 2011, exigen que los constructores se suscriban a métodos de estructuras de buen rendimiento energético y demuestren que los sistemas de aislación y de climatización que instalen estén colocados correctamente.

Mientras tanto, con el énfasis puesto en los beneficios reales más que en los prometidos, los edificios comerciales con certificación LEED tienen que presentar a partir del 1 de julio información de energía para obtener y mantener su certificación. (USGBC no tiene planes de hacer lo mismo para el programa residencial de LEED.)

Estos cambios surgen de una creciente concienciación de que los constructores de los Estados Unidos suelen armar estructuras que malgastan recursos y/o no aprovechan los productos verdes utilizados. Funcionarios de la EPA llenan sus presentaciones PowerPoint con diapositivas que muestran viviendas donde los operarios clavan el doble de grampas necesarias, los instaladores de los materiales de aislación no rellenan todas las grietas de la pared y los equipos de climatización colocan ductos que se doblan sobre sí mismos, prensando la circulación de aire.

“A pesar de los aumentos de los índices de rendimiento ‘nominal’ o de ‘etiqueta’ de los niveles de aislación y de los equipos de climatización, suelen existir instalaciones y puestas en servicio de mala calidad, que no permiten que se alcance el potencial completo de estos valores nominales”, afirma un documento de la EPA donde se justifica la necesidad de un código Energy Star de tercera generación.

El USGBC está actuando por razones similares. Un estudio que realizó en 2008 reveló que, de 121 edificios comerciales con certificación LEED bajo su nuevo programa de construcción, el 40% no cumplió con su objetivo energético. Lo que es peor, el 20% utilizó más energía que los indicados por los requisitos del código local.

“Si los edificios que están certificados por LEED van a estar a la altura de sus expectativas, el rendimiento no puede basarse en la intención de los diseños”, escribió Mark Stetz, un ingeniero en energía y consultor sobre verificación del desempeño de edificios. «La reducción de energía, costos, agua y carbonos tiene que demostrarse en la práctica si es que LEED desea mantener su credibilidad.”

El ataque de Energy Star sobre los problemas de construcción presenta detalladas listas de inspección y más verificaciones por terceros. Los contratistas que pretenden el sello de aprobación de Energy Star deben armar las casas usando uno de los cuatro enfoques mencionados: una estructura de ingeniería de valor óptimo, revestimiento de material aislante, paneles estructurales aislados o formas de concreto aisladas. Los inspectores tendrán que verificar si se instaló material aislante entre duchas y bañeras, en las pendientes y paredes de los áticos, debajo de los garajes y detrás de las escaleras. Además, las aberturas de ventanas y puertas deben estar totalmente señalizadas.

“Si bien el control de calidad de instalaciones y habilitaciones suele estar expresado por escrito en los códigos de energía de uso residencial, las observaciones en el mundo real indican que a menudo no se aplican o no se inspeccionan debidamente”, dice la EPA como justificación de las nuevas listas de verificación.

Mientras que apoyan a Energy Star en general, a la NAHB y otros grupos no les gusta la idea de la EPA. La NAHB argumenta que las nuevas listas son onerosas, exigen aptitudes de las que carecen muchos calificadores de energía y encarecen las viviendas. Citando los resultados hallados por la EPA y otros grupos, la NAHB calculó que el cumplimiento de las normas incrementaría los costos de construcción en casi 5.000 USD. “Hay que recordar que 246.000 viviendas estadounidenses se quedan sin compradores cuando el costo de una casa nueva de precio medio se aumenta en tan solo 1.000 USD”, escribió la NAHB.

Si la EPA prevalece, parece que los concesionarios estarán bien posicionados para ayudar a los constructores. Una encuesta ProSales realizada en esta primavera encontró que aproximadamente el 44% de los distribuidores entrevistados ya aportan información sobre construcción verde. Se les suele pedir a los distribuidores que expliquen los requisitos de certificación verde y que ayuden a los constructores a revisar las elecciones que deben hacer para obtener los puntos Energy Star, LEED u otros. El énfasis acelerado de Energy Star sobre una mejor construcción sólo debe ayudar a aumentar la demanda de la pericia de los distribuidores.

–Craig Webb